Dios es extraterrestre


No. No es una suposición. Es de tal afirmación que surge una compleja suposición, en buena parte convertida en creencia, de lo que a mi modo de ver debe acontecer en un futuro, ojalá no muy lejano.

El futuro. El infinito campo de juego de la imaginación. Objeto de las más extraordinarias manipulaciones, divagaciones, ensoñaciones. Un espacio tan amplio que hace posible lo impensable y al mismo tiempo tan misterioso que impone el sello imborrable de la duda en aquel que en vano lo intenta descifrar.

Inútil y desgastante resulta en mi pensamiento escuchar las bien elaboradas utopías que algunos se empeñan en divulgar. Es el caso preciso de un poeta que hoy conocí. Su obra es igualmente ilusionante como inoperante, pero… ¿no es así como toda utopía encuentra fundamento?

Eduardo Galeano es, como pocos (una vez más reitero, en mi concepción), un poeta en toda su extensión, pero, como muchos, cae en el hueco oscuro y profundo de la obviedad. En su exultante poesía El derecho de soñar, presentada en el video Utopía por Eduardo Galeano, traza un panorama sobrio y bien fundamentado: como con una mano divina, reorganiza los desordenes, corrige los errores y endereza los caminos, no solo de una sociedad que parece haber agotado su racionalidad sino de los mismos designios de quien fuese para él un ser superior y que, según dice, uno que otro olvido, en el principio de los tiempos, cometió: “La iglesia dictará otro mandamiento que se le había olvidado a Dios: amarás a la naturaleza de la que formas parte” (Cadireta, 2011). 

Para rematar su relato, tan analítico como congruente, nos recuerda la cotidianidad de la existencia humana, matando con ella toda aspiración de grandeza que durante 6 minutos intermitentemente nos hizo soñar: “Seremos imperfectos porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses” ((Cadireta, 2011).

Pretendo pues dejar claro que no encuentro, ni pretendo encontrar, sentido alguno en relatos que, siendo diseñados para encantar, recurren a los ya conocidos defectos de toda sociedad que ciertamente resaltan la imperfección del ser humano por el simple hecho de “ser”. Si, estoy de acuerdo con que “Los automóviles serán [o deberían ser] aplastados por los perros”, como dice Eduardo Galeano (2011) en el video. También, ¿por qué no?, coincido en que algún día el hombre entenderá que las langostas no quieren ser hervidas (Cadireta, 2011), pero me empeño en pensar que si deseamos un futuro sorprendente y hechizante, el relato que lo describa debe dar indicios de su grandeza y provocar su expectación.

Extraterrestres. Un tema tan ignorado como polémico, tan huidizo e incierto que no puede ser agotado con facilidad. Este es el futuro de nuestro mundo, no de nuestro planeta, pues no me bastan los confines de la Tierra, menos aún de la Vía Láctea; recurro directo a la fuente del “todo” que estoy segura, un día se nos revelará.

Es un panorama creativo. Si. Aunque para muchos, estúpido. Abandona un poco el campo de la ingenuidad cuando escuchamos a reconocidos científicos, astrofísicos, astrónomos o simples fanáticos del tema sacar conclusiones, tanto deliberadas como fundamentadas, de la probable existencia de seres superiores y de su sospechada obsesión con la raza humana.

Diversas han sido las ciencias que han optado por dedicar parte de sus funciones a la causa paranormal, así lo manifiesta el artículo titulado Las dimensiones comunes de creencias paranormales al afirmar que: “La investigación de las creencias paranormales ha demostrado ser una vía fecunda de la investigación psicológica y neuropsicológica” (N. Dagnall, A. Parker, G. Munley, K. Drinkwater, 2010, p. 477). Uno de sus coautores, Neil Dagnall, va aún más allá y declara en otro de sus escritos denominado Las visitas extraterrestres, la vida extraterrestre, y las creencias paranormales, que: “Esto es sorprendente porque las creencias extraterrestres se han registrado a lo largo de la historia y siguen prevaleciendo en la sociedad moderna” (N. Dagnall, A. Parker, K. Drinkwater, 2011, p. 699-700).

Y lo interesante no reside particularmente en que las creencias persisten; por el contrario, lo inhóspito está en la antigüedad de los avistamientos que se remonta al mismo principio de la raza humana. Resulta increíble, a mis ojos, que exista evidencia que durante siglos haya pretendido llamar nuestra atención y focalizarla en una posibilidad realmente emocionante y más aún cuando esta creencia ha sido compartida por tantos seres humanos, en especial aquellos habitantes de las antiguas civilizaciones que en repetidas ocasiones han sabido probar su superioridad intelectual.

No resulta ahora pues tan descabellada mi idea de “futuro”. Menos aún cuando esta fue también una parte importante de las creencias de la Antigua Grecia que hoy, por desgracia de todos, no se consideran más. Zeus Poseidón, Ares… legendarios reinadores de la humanidad, del universo en su completa extensión. Si, son extraterrestres. Estuvieron presentes desde nuestro nacimiento, se revelaron ante los dignos de presenciar semejante espectáculo, nos guiaron hasta tal punto de desarrollo y ahora observan distantes (o tal vez más próximos que nunca) el imparable y arrollador viaje de la humanidad hacia su propia destrucción.

¿Qué le espera pues a la raza humana? Tal vez no sea el aire puro ni la eliminación de las clases sociales como alega Galeano, pero sí creo en un futuro maravilloso que sin duda no resultará agradable para aquellos con deficiencias de corazón. Al menos eso espero, a eso apunto.

No viví en la época de las creencias mitológicas, de los grandes pensadores y los debates comunales, no viví en la época de los largos y esponjosos vestidos ni de los barcos piratas, pero aquí estaré el día que al fin nuestro origen sea revelado de boca de quienes así lo quisieron. Y con ellos, toda su magnificencia descenderá a mi planeta y seré digna de estar justo allí en tan célebre demostración. También vendrán las renombradas criaturas, Cíclopes y Hecatónquiros, platillos voladores, dispositivos desafiantes de la gravedad, ninfas, semidioses, héroes y como olvidar el grandioso Olimpo, magnifica representación del cielo, el paraíso al que todos aspiran llegar. Aquí estaré el día en que la humanidad recupere su memoria, el día en que se reviva la tradición y recordemos al fin que dios siempre fue un extraterrestre. 


Referencias


·      Cadireta (2011, 10 de junio). Utopía por Eduardo Galeano. [Archivo de video]. España. Video dirigido a: http://www.youtube.com/watch?v=lNxafgc9Z48&feature=related.


·      N. Dagnall, A. Parker, G. Munley, K. Drinkwater. Common paranormal belief dimensions. En: Journal of Scientific Exploration [Online]. Manchester. 2010, Vol. 24, No. 3, (citada 4 mayo 2012). Disponible en: Academic Search Complete: http://ehis.ebscohost.com.ezproxy.eafit.edu.co/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&hid=5&sid=247f1e8e-10d3-4ff0-a6c4-c41375fc658d%40sessionmgr13. ISSN 08923310.


·      N. Dagnall, A. Parker, K. Drinkwater. Alien visitation, extra-terrestrial life, and paranormal beliefs. En: Journal of Scientific Exploration [Online]. Manchester. 2011, Vol. 25, No. 4, (citada 4 mayo 2012). Disponible en: Academic Search Complete: http://ehis.ebscohost.com.ezproxy.eafit.edu.co/ehost/pdfviewer/pdfviewer?sid=247f1e8e-10d3-4ff0-a6c4-c41375fc658d%40sessionmgr13&vid=4&hid=5. ISSN 08923310.

No hay comentarios:

Publicar un comentario